Está bien, ¡Ya volví!
No estaba desaparecida ni de parranda estaba (estoy) en crisis, en esos momentos que ya no sabes quien eres, que quieres ni para donde vas.
Mis fieles compañeros son los libros, esos libros que la gente suele criticar de desarrollo personal, esos son los que me mantienen al margén (claro que mis terapias también).
Siempre se escucha que priorizar la salud mental es mega importante y en esas ando pero está medio cabrón. Hace unos ayeres tuve una depresión en la que quise y rogue ya no despertar. Cuando me di cuenta de lo mal que era que quisiera que eso pasara fue cuando decidí ir a terapia por primera vez.
Creo que si me voy en reversa a hace unos años me entenderás que todos nos perdimos en la pandemia. De ser "robots" de la vida del ciclo sin fin a parar de trancazo, vivir en tranquilidad y fluir ante la incertidumbre y ahora volver a regresar al lio de la vida diaria me resulta la cosa más invasiva y extraña.
Aún no entiendo como todo se quebró y cómo debo volver a ser yo, he tomado el camino de mejor dejar atrás a esa persona y descubrir una nueva, pero está cañón. Alguna vez te han preguntado, ¿Quién eres?
Yo creo que es de las preguntas más incómodas que alguien te puede hacer. Puedes empezar a enlistar todo lo que abarcas pero nunca en realidad quien eres en una definición clara.
Entre eso y que mi vida laboral se volvió monotona, sin desafios, sin lecciones, sin diversión, sin nada nuevo o bueno que aportar siento que estoy en un hoyo del cuál no puedo salirme. Agrégale que me dan mis momentos de mujer que quiere cumplir con el estándar de estar casada a los 30 (si aunque ya tenga una hija jaja), con carro, un súper trabajo, la carrera terminada (ahí la llevo) y lo único que siento que logré el día de hoy fue pararme de mi cama y no llorar este día por lo menos.
Es una montaña de cosas que pasan por mi mente y me atormentan día con día pero llegó el día en el que fue tanto que empece a tener (yo los llamo) ataques. Primero mi cuerpo me paró en seco, en la vida me había sentido así, me asusté. Sentir que tu cuerpo no tiene fuerza y no reacciona a cosas simples como levantar el brazo o caminar al baño está feo. Descanse cuatro días, me fui de viaje a distraerme y volví como si nada. Claro que está señora no entiende que las cosas son graduales no de trancazo y pues tomala con tu estrés otra vez.
La segunda fue un ataque de íra, de verdad si no rompi algo fue por milagro. Me desconecté de mi ser y solo reaccioné a gritos por toda mi casa, llanto incontrolable y rabia. Me di tanto miedo que le pedi perdón mil veces a mi pobre hija que presenció a lo lejos la locura del momento de su madre.
Y la tercera, una noche de insomnio de esas que ya parecen parte de cada día, solo daba vueltas y vueltas por mi cama hasta que alguien me preguntó en un mensaje, ¿Por qué no te puedes dormir? ¿Qué piensas? Uff! Parece que esas palabras abrieron una llave en mis ojos y solo comence a llorar y a contarle todo lo que me acongojaba en el momento. Gracias a eso me pude dormir pero comence a sentirme sin rumbo y sin propósito.
En resumen de mi vida al día de hoy, tengo depresión. Y sí, aún no se bien como me siento al respecto y se que no soy la única pero está raro. Ahora tengo una pastilla la cuál hay días que me hace sentir mal y otros de maravilla pero aún no llegamos al punto de equilibrio y es cansado. Ahí la llevo, un día a la vez un sentimiento a la vez y un pensamiento a la vez (esos a veces se me juntan).
Solo quiero volver a tomar un rumbo que me haga sentir un buen humano, uno merecedor, uno que vive cosas hermosas y sentir que todo fluye como las nubes en el cielo.
Que bueno volverte a leer, se te extrañaba mucho
ResponderBorrarTodo es un proceso Pau, día a día es una lección y un aprendizaje, se que eres capaz de salir de esto y lograr mucho más, eres una chingona nunca lo olvides
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