Cuando estaba en prepa y vivamos en Morelia yo quería trabajar a pesar de tener un horario de locura en la escuela, por lo mismo mi mamá no me dejó y jamás encontraría algo que se acoplara a mí entonces olvide la idea por completo.
Pero unos años después llego la necesidad y no el gusto a hacer que buscara trabajo. Para empezar no sabia como demonios se hacia eso.¿En qué quiero trabajar? ¿A donde voy? ¿Cuanto deben pagarme para ser el primero? ¿Qué tipo de horario me funciona? ¿Donde voy a dejar a la bendición? Todo eso me pasó por la mente!
En una famosa página de bolsa de trabajo encontré una cafetería que la neta no sabía que existía. Llegué a una de las sucursales del cielo con una solicitud en la mano y los nervios a todo dar en el estómago. Obviamente no era la única, eramos varios caras de lelos pidiendo trabajo y no sabíamos cuantos lograríamos quedar.
Me entrevistó un hombre pelirrojo muy amable y de sonrisa agradable al que le platique el porque estaba ahí y que proyectos tenia para un futuro. Terminó la entrevista y pase a esperar con los demás chavos, a lado de mi había un chico que al final sería mi compañero en tienda y que terminaría renunciando porque el no tiene porque limpiar el baño (todos teníamos que!)
La vacante era por la apertura de una sucursal a unas cuadras de WTC y mientras me capacitarían para no llegar tan mal. Las primeras semanas fueron de tortura para el equipo de gerencia ya que tenían a una bola de inútiles por baristas. Nos hacíamos bolas, no respetábamos las recetas, nos poníamos nerviosos en las cajas pero al final de esos días de terror formaron baristas y sacaron lo bestias que eramos.
No solo llegue a un trabajo si no a una nueva familia disfuncional como le decíamos. Eramos hermanitos en el camino del café, unos aprendiendo más que otros y cada quien tomando su rumbo.
Yo decidí aprender la parte administrativa para subir de puesto como supervisora de turno y terminé cambiando de tienda. Allá me acople al tipo de ambiente que existía ya que aunque era la misma empresa cada tienda es un mundo. Siendo nieta de la Sra. Gladys soy fan de mangonear gente así que yo era feliz, entre que me volvía loca con manejar dinero o formatos y luego salir y ayudar a atender gente yo era feliz, estresadamente feliz.
Si alguien viene y me pregunta a que trabajo quiero regresar sin dudas diría que ese, creo que no solo me marcó a mi si no a mi hija también ya que ella me reclama por haber salido de ahí, la comprendo a cada rato le llevaba su pastel favorito: Queso con guayaba.
Lo que para mi fue ganancia y doy las gracias fue el
aprender a entablar una conversación ya que siempre fui muy penosa y hasta la
fecha es algo que me cuesta trabajo pero lo trabajo día a día. En cada trabajo
he aprendido muchísimas cosas que no tenia idea de como poder lograr pero
definitivamente el conocerme a mi es lo mejor que me ha pasado.
Siempre tomen lo mejor de cada trabajo, de todo nos va a
pasar cosas buenas y las malas que son las que nos van a marcar y aprovechen
las oportunidades que tengan para crecer que al final vamos por el dinero y
nadie nos lo regala por nuestra cara bonita.

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